domingo, 27 de junio de 2010

Orlando Pro-Combine

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He tenido la oportunidad de asistir durante varios días a uno de los “combines” que se celebran durante estas fechas en los Estados Unidos, y ha sido una experiencia enriquecedora en todos los sentidos, que quiero compartir con todos vosotros.

Para empezar, y antes que nada, tengo que agradecer a las personas que han hecho posible mi estancia allí, primero Abilio Muñoz, de la agencia española 4 Players Sports, que ha sido a partir de quien comenzó todo. Y por supuesto a los organizadores, de la empresa estadounidense Winning Ways Pro, especializados en estos eventos, y especialmente a su Vicepresidente, Matt Resnick, que hizo mi estancia en Orlando realmente agradable.

Dicho esto, lo primero es explicar qué es un Pro-Combine. Con algunas diferencias entre unos y otros, básicamente lo que encuentras allí es un grupo de jugadores que buscan mostrarse para conseguir un contrato de cara la temporada siguiente. Estos jugadores pagan una cuota, y acuden a la ciudad correspondiente para, durante varios días, participar en entrenamientos individuales, de equipo, partidos… intentando enseñar lo mejor de si mismos en cada sesión. Otro de los servicios interesantes que algunos de estos "Camps" proporcionan a los jugadores es el de rápidamente colgar en internet los vídeos de sus partidos durante el evento, tarea de la que en este caso se encargó la empresa Basketball Eye.

En nuestro caso, como digo, se celebró en Orlando, en el estado de Florida, costa este de Estados Unidos. Qué os podría decir de la ciudad por si a alguno le apetece dar un salto y hacer un poco de turismo… pues que os preparéis para pasar mucho calor, para mucha humedad (la costa, pero también gran cantidad de lagos alrededor – cuidado con los cocodrilos…) y para conducir si queréis moveros por la ciudad y sus alrededores, ya que sin coche en Orlando, estás atrapado (o destinado a gastar muchos dólares en taxi).

Allí he coincidido con entrenadores estadounidenses, canadienses y también europeos… todos “a la caza” de talento para sus equipos. También varios agentes norteamericanos estaban allí presentándose a si mismos y a sus jugadores, tanto si estaban presentes en el “combine” como si no. He tenido suerte, buenos contactos y buena gente que han hecho la estancia más agradable si cabe.

Tras varios vuelos (muchas horas en el aire…) llegaba al aeropuerto internacional de Orlando, donde ya estaban esperando para llevarnos a un par de entrenadores a nuestro hotel.



Un hotel de primer nivel (donde los entrenadores nos reunimos el jueves noche para ver el séptimo partido de la final de la NBA), a una media hora del “downtown” de Orlando y a unos diez minutos de las instalaciones donde se celebraría el combine. Todas estas distancias, como digo, en coche. El hotel nos proporcionaba un microbus y un chófer que nos trasladaba cada día a ver la jornada de entrenamientos – partidos, y que nos permitía movernos en los alrededores (intentar comer de manera más o menos saludable, por cierto, es un objetivo ciertamente complicado de conseguir)

Pasando al funcionamiento del evento propiamente dicho, comenzó con una presentación para los jugadores, unos cincuenta, algunos ya con experiencia en el baloncesto europeo (Alemania, Grecia), sudamericano (México), asiático (Japón, Taiwan) o del medio oriente (Quatar…) así como otros que han finalizado esta temporada su periplo universitario, o que ya estaban jugando en competiciones profesionales o semiprofesionales estadounidenses. Una explicación por parte del “entrenador jefe”, Barry Mestel (un veterano “coach” con experiencia como scout para la NBA y la CBA, y que trabaja individualmente con jugadores/as de diversos niveles, desde chavales de “high school”, hasta jugadoras de WNBA) que les detallaba cómo iba a funcionar todo.



Como parte de esta primera charla, nos presentó a los entrenadores, recalcando tanto a los jugadores como a nosotros mismos que no dudásemos en charlar unos con otros, para resolver dudas o explicar ideas y demás. Debo decir que los jugadores tomaron buena nota de estas palabras, ya que prácticamente todos ellos vinieron a presentarse a lo largo de la primera jornada y de manera muy educada explicarnos lo que buscaban del evento, preguntarnos por nuestros equipos, las ligas, y la temporada anterior. Está claro que todos querían agradar, dar una buena impresión y dejar claro que lo iban a dar todo para conseguir un contrato.

El funcionamiento era el siguiente, comenzaban un trabajo físico con un “trainer” especializado en deportistas profesionales, una sesión colectiva con el entrenador (un par de días fueron sesiones colectivas, otro hubo trabajo por estaciones, y otro día fuimos los entrenadores quienes tuvimos ocasión de hacer entrenamientos específicos con los jugadores que consideramos necesario) y finalizaba una serie de partidos entre los equipos que se elaboraron, entrenados por los “coaches” americanos.







Algo interesante para los jugadores y novedoso en este tipo de “camps” ha sido un seminario en el que les han explicado muchas claves en su nutrición como deportistas profesionales, y en el que les han resuelto muchas dudas al respecto de qué comidas les van mejor, qué tipo de productos son verdaderamente útiles para complementar su alimentación y cuales no, etc). También les dieron unas pautas para su auto – entrenamiento en periodos vacacionales.

En cuanto a los partidos, en todo momento, podíamos pedir a los “coaches” que dirigían los equipos en los partidos que jugaran algunas situaciones específicas, o que emparejasen jugadores si nos interesaba ver a algún jugador defendiendo a un rival determinado. La relación con la organización ha sido óptima, siempre facilitándonos nuestro trabajo y poniéndose a nuestra disposición. Cada jugador ha disfrutado aproximadamente del mismo tiempo en la cancha, lo cual es fundamental en estos eventos, ya que todos deben tener las mismas oportunidades de ser vistos.



El contacto directo con los jugadores es básico, y lo que hace que estos “combines” tengan éxito. Ver al jugador entrenar (con la oportunidad de realizar entrenamientos "privados") no sólo en baloncesto, sino también en el plano físico, observar su comportamiento en diversas situaciones, su puntualidad para comenzar las sesiones, su atención a las explicaciones, y desde luego, poder hablar con ellos para recabar más sensaciones… son detalles que no te llegan de primera mano cuando fichas a un jugador mediante los recursos clásicos.

Así, durante varios días presenciamos las evoluciones de todos estos jugadores, tomando buena nota de lo que podían dar de si en nuestros diferentes baloncestos.

Una vez finalizado el Pro – Combine, pudimos asistir al Campus de Rashard Lewis, como todos sabéis, jugador de los Magic (también organizado por la misma compañía) a quien conocimos y con quien pudimos charlar amigablemente durante un buen rato antes de que empezase a trabajar con los chavales. Incluso nos invitaron a desarrollar algún trabajo que considerásemos interesante con los niños participantes.





En definitiva, una experiencia a repetir en el futuro.
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